Merienda en Las Violetas
Finalmente, con Pelu convencimos a mi vieja para que salga (un poco). La invitamos a tomar algo a Las Violetas, clásico de clásicos porteños.
Pedimos la merienda María Cala (una montaña de tortas, tostadas, sandwichitos, masas, budines…), para los tres, más café con leche, más chocolate.
Como es de suponer, sobró!…
La confitería es preciosa, para merendar o desayunar es ideal. Es bastante caro, pero todo es exquisito, y los mozos están muy atentos.
El que nos atendió, tenía una simpática particularidad: voz de locutor. De los que cantan al hablar, no del tipo Pancho Ibañez, sino más bien presentador de eventos.
Recomendación importante: vayan fuera del horario de salida del trabajo. Entre las cinco y las siete, hay que esperar para conseguir mesa. Además el barullo es inevitable.
